En Argentina no existió distribución oficial de estas consolas, las originales que se conseguían eran de importacion y muy caras, y por este motivo escasas. En su lugar se comercializaban clones piratas, copias de la Famicom japonesa, quizá de allí el nombre con el que se popularizaron: Family Game. Estos aparatos tuvieron las más variadas formas, y se siguen vendiendo hasta la fecha, incluso imitando las carcasas de otras consolas conocidas como PlayStation, GameCube o Nintendo 64. Como era de esperarse, los cartuchos también eran copias falsas de los japoneses. Debido a su bajo costo y su inmenso catálogo de juegos se hizo muy popular, pero Nintendo no facturó ni un solo centavo de este éxito. En las tiendas especializadas era mucho más fácil dar con piratería que con originales.
Se hicieron muy conocidos los cartuchos multi-juegos del tipo 64-in-1 o 999-in-1, que en general se trataban de una cantidad menor de juegos que se repetían con ligeros hacks o pantallas diferentes.
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